El Fondo Monetario Internacional, la Comision Europea y el Banco Central Europeo están solicitando del Gobierno griego una desregulación laboral de difícil cumplimiento si se observa la situación política de ese país.
Disminuir salario mínimo junto a otras cuestiones vinculadas al ingreso per cápita del ciudadano heleno no pareciera ser la medida más adecuada para poder seguir adelante con la reestructuración de la deuda pública de esa administración y generar una corriente favorable para saldarla.
En el mientras tanto, Estados Unidos prueba en un año electoral el efecto de recuperación de puestos de trabajo, que de acuerdo a comunicados puntuales guarda una enorme volatilidad.
El resto del mundo espera con sus cosechas en ciernes en el hemisferio sur y la potencialidad manufacturera entre los emergentes de Asia. Todo un gran esfuerzo global por enderezar una actividad muy maltrecha después de la crisis de 2008, que aun queda pendiente de resolución definitiva.
En ese contexto los mercados juegan "corto y al pie". Como ha sido dicho, costo de oportunidad -gastos adminsitrativos incluidos- y a salir o como es más vulgar, "tomar la ganancia". Muy poco para alimentar una actividad que derrama miles de millones de dólares por día no consiguiendo estabilizarse a través de una tendencia que permita razonablemente proyectar un futuro lógico.